Estamos empezando septiembre y la mayoría de las personas han disfrutado ya sus vacaciones, teniendo que volver al mundo laboral y a su rutina diaria. Según los expertos, este año, un 35% de los/as trabajadores/as sufrirá el temido estrés postvacacional, o también conocido síndrome postvacacional.
Volver a la rutina significa tener horarios menos flexibles, obligaciones, exceso de responsabilidades y volver a tener un ritmo ajetreado que durante unos días se había dejado atrás. Para muchas personas, volver a la rutina es un proceso difícil que altera su estado de ánimo y puede causar cansancio, irritabilidad, desmotivación y en general, sensación de agobio.
¿Por qué aparece el estrés después de las vacaciones?.
Pueden influir muchos factores, pero los más destacados son:
- El cambio de ritmo. Durante las vacaciones hay mucha flexibilidad con los horarios de las comidas, el descanso, actividades, etc. Volver a la rutina significa adaptarse de nuevo a horarios más rígidos e inflexibles, y eso al principio cuesta un poco.
- El contraste entre vacaciones y obligaciones. Después de estar un tiempo de descanso, con sensación de libertad, volver a tener obligaciones, se percibe como algo pesado y cuesta mucho esfuerzo.
- Anticipar negativamente la vuelta. Empezar a sufrir antes de haber empezado o de que se hayan terminado las vacaciones.
Síntomas más comunes del estrés postvacacional.
- Cansancio.
- Fatiga mental.
- Dificultad para concentrarse.
- Desmotivación.
- Tristeza.
- Irritabilidad.
- Preocupación excesiva.
- Sensación de agobio.
En general, estos síntomas no aparecen todos a la vez. Según sea la persona, aparecerán unos u otros de forma leve y solo durante algunos días.
¿Cuánto dura el estrés postvacional?
La duración depende de la persona, pero no suele ser más de unos días. El malestar va disminuyendo según se va recuperando la normalidad en los horarios y actividades habituales. Es un proceso de adaptación.
Si el malestar perdura en el tiempo, sería conveniente consultar con un/a profesional para explorar las dificultades que no permiten dicha adaptación.
Qué hacer si quiero mantener el estrés postvacacional.
- Intentar no sentir cualquier malestar. Por ejemplo, sentirse agobiado/a por tener que hacer alguna cosa y estar todo el día analizando lo agobiado/a que está y tratar de buscar explicaciones. Cuanto más observa el malestar intentando comprobar si ha desaparecido, más presente lo tiene.
- Querer recuperar toda la rutina de golpe o intentar compensar inmediatamente todas las cosas que se quedaron pendientes. Por ejemplo, mails, reuniones, organización de la casa, compras, ejercicio, tareas acumuladas, etc. Hay que priorizar, no es necesario resolver todo el primer día.
- Posponer para no sentir agobio. A corto plazo funciona y se siente alivio, pero a largo plazo, se hace más pesado y se acumulan las tareas.
- Hablar continuamente del estrés o de los problemas que tenemos en ese momento, pasando a ser el “monotema” de los próximos días. Cuando repetimos continuamente cómo estamos, lo que nos pasa, cómo nos sentimos, etc, se refuerza esa percepción del problema, haciendo que nos sintamos peor.
- Comparar la rutina con las vacaciones. Comparamos situaciones que no pueden ser comparables por la naturaleza de su función. Eso nos haría entrar en la queja y hablar del estrés de volver a la rutina.
Cómo afrontar el estrés postvacional.
- Planifica los primeros días con lo básico y necesario para el primer día de trabajo, la vuelta al cole, al gimnasio, etc.
- Intentar no cargarse en exceso y priorizar tareas. Si es posible dejar las más tediosas para un par de días después.
- Cuidado con el control excesivo. Intentar abarcar más de lo que realmente se puede, hace que se magnifique el malestar de volver a la rutina. Es más fácil si lo tomas como un proceso que dura varios días de hacer menos cosas a más.
- Continúa con las actividades de ocio. Al salir del trabajo intentar realizar alguna actividad agradable o algo de deporte. Aunque se hayan terminado las vacaciones, aún es verano y eso nos permite seguir disfrutando del buen tiempo y apetece estar con amigos/as.
- Vuelve a la rutina por la noche. Es importante descansar bien y no trasnochar demasiado. Cenar de forma ligera e intentar acostarse cada día a la misma hora favorece que el cuerpo se acostumbre al descanso y se relaje, pudiendo así dormir las horas necesarias para afrontar el día siguiente con energía. Estar descansado/a influye directamente en el estado del ánimo, la atención y la concentración.
- Permítete pasar por este proceso. Sólo durará unos días. Sentir tristeza, desmotivación, apatía, etc, es algo que nadie quiere sentir, pero si te está pasando puede ser porque tienes que prestar más atención a esa parte de tu vida y ver qué mejoras puedes realizar para estar mejor.
- Piensa en nuevas metas. Fijarse metas y nuevos objetivos que mantengan la motivación alta.
En resumen: La vuelta a la rutina supone un proceso de transición que puede generar malestar los primeros días, pero no por ello se crea un problema psicológico. A veces nos daremos cuenta de que necesitamos algo más de tiempo para recuperar el ritmo, y otras que lo llevamos bien y no nos cuesta tanto.
Si después de unas semanas tu situación no cambia y continúa el estrés postvacacional encontrándote mal, quizás necesites alguna sesión de psicoterapia para establecer pautas que te ayuden a estar mejor.
Araceli González | Psicóloga Murcia
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