Miedo a la enfermedad y la psicoterapia

Miedo a la enfermedad y la psicoterapia

…Y de repente te dicen “lo que te hemos quitado era un tumor de 16cm, cancerígeno en fase I. Tenemos que hacer una biopsia de todos los órganos para descartar que haya metástasis”. En menos de un segundo entras en shock, sólo eres capaz de decir “¿estoy enferma?, ¿tengo cáncer?”, el miedo a la enfermedad invade tu cuerpo y por supuesto no eres capaz de decir la palabra metástasis, porque sabes lo que es, sabes lo que significa.

En menos de 5 minutos estás pidiendo citas urgentes para hacerte un montón de pruebas y preparar una nueva operación urgente, ¡todo se vuelve urgente y te mueres de miedo y tu mundo se derrumba!. Estas sola, no puedes llorar, no puedes llamar a nadie, tratas de pensar, pero en ese momento lo que sientes es que nada depende de ti y te haces pequeñita, insignificante.

En el trayecto a casa, a solas en el coche lloras, gritas, mal dices, te desesperas y sigues haciéndote pequeñita. Se lo cuentas a tu familia, a tu gente más cercana y en ese momento decides que no puedes con esto, que es demasiado fuerte.

Mientras el tiempo pasa tratas de pensar en positivo, en la cantidad de tratamientos que hay, que estás en una fase inicial y si todo va bien, hay un buen pronóstico.

Todo el mundo sabe que la actitud es importante y muchas veces determinante, sabemos que llevarlo con esperanza es necesario por una misma y por los demás, sabemos que según como lo enfrentes, las defensas de tu cuerpo te defenderán. Todo el mundo a tu alrededor intenta animarte, te dicen lo que tienes que pensar o hacer, pero nadie entiende tu impotencia, tu vacío, la velocidad que pueden coger tus pensamientos. A pesar de todos tus intentos, te mueres de miedo y te sientes sola, muy sola.

El mismo día que me dieron el diagnóstico de cáncer busqué psicólogos en Murcia y enseguida contacte con la que ahora es mi psicóloga, especialista en ansiedad, ataques de pánico, depresión y salud mental. Fue la única persona que consiguió darme un poco de paz con sus palabras y explicaciones. Ir a sus sesiones me aliviaba, ordenaba mis ideas y me permitía llorar sin fin, pero acompañada. Era mi desahogo productivo, aún lo sigue siendo. En cada sesión preparábamos como afrontar con fuerzas la semana siguiente, cada semana de espera.

Todos los días, ¡todos los días!, el mismo miedo a la enfermedad, miedo a sufrir. Te miras al espejo y te ves, y te tocas el pelo, y sigues muerta de miedo porque no quieres perderlo, porque sabes cómo es la quimioterapia, tienes demasiada información y sabes que igual que cura, estropea.. Te rompe por fuera. Y tú no quieres verte así.

A tu alrededor hay personas que tienen un poco de menos suerte que tú y están en la mitad de todo el proceso. Parecen fuertes, te miran con su gran sonrisa, te hablan con una energía ¡¡admirable!!.  Yo me comparo con ellas y soy débil, no puedo con esto y sigo muerta de miedo. Pero no miedo a morir, es miedo a la enfermedad, es miedo a sufrir, a más operaciones, miedo al dolor, tratamientos, perder mi autonomía, que mi familia no pueda hacer su vida por mí, desgastarme poco a poco y ver cómo me voy apagando, eso sí, sufriendo y muerta de miedo.

Mis tres meses de calvario fueron tormentosos. Intenté tener un buen estado de ánimo cada día, pero los pensamientos negativos se agolpaban en mi cabeza y sólo a ratos encontraba un poco de paz. Yo tuve un final feliz, lloré como si no hubiese un mañana, me sentí la persona más afortunada y rica del mundo cuando todo acabó. Hoy en día me sigo sintiendo así, no hay metástasis, estoy sana. Pero sana a nivel físico, no a nivel mental, no a nivel de autoestima.

Tengo una lectura muy negativa de todo este proceso, soy yo misma, mi nula capacidad de lucha ante la improvisación de la vida, mi debilidad ante la posibilidad de sufrir una enfermedad, la soledad a pesar de haber estado acompañada, el egoísmo de no haber sido más fuerte delante de los demás, los pensamientos negativos que se apoderaron de mí.

A pesar de todo, tengo una nueva oportunidad para hacerme más fuerte, desarrollar mejor todo lo necesario para enfrentar el miedo, algo que no tuve en los momentos más duros. No sé cuánto tiempo durará la psicoterapia, pero desde luego la enfermedad me obligó a empezar y ahora mi salud mental me la pide a gritos, precisamente para ser fuerte en un futuro.

La terapia psicológica me ha aportado conocimiento sobre mi misma, me ha puesto mi más cruda realidad delante, me ha enseñado que los pensamientos negativos acechan y que hay que combatirlos de frente, marcando límites porque si no, ellos ganan. Cada día tengo una nueva oportunidad de ser más fuerte, positiva y capaz de mantener una mente sana que sepa afrontar las adversidades de la vida.

¿En qué consiste la psicoterapia para afrontar el miedo a la enfermedad?

Este relato es de una paciente que necesitaba contarle al mundo su vivencia para cerrar un ciclo y deshacerse por fin de sus recuerdos tormentosos. Es el fin de una fase terapéutica para empezar otra más positiva.

En este caso los pasos que se siguieron en la terapia psicológica fueron los siguientes:

  • Apoyo emocional. El/la paciente debe tener un espacio cómodo y libre de juicios para poder expresar su rabia, enfado, impotencia y todo lo que sienta. Desahogarse emocionalmente ayuda a vaciarse. Si es dirigido por un/a psicólogo/a ayuda a ordenar las ideas y se deja cabida para la calma. Uno de los mayores sufrimientos de cualquier paciente ante un diagnóstico de enfermedad grave como es el cáncer, es la desorientación que vive a nivel emocional, ya que la enfermedad representa la lucha contra lo desconocido.
  • Trabajar para mantenerse en el presente y concentrarse en el ahora. Adelantar acontecimientos sólo aumenta la desesperación y la impotencia. El ser humano tiene una gran capacidad de adaptación ante las situaciones difíciles.
  • Desarrollar herramientas para afrontar los miedos, manejar la ansiedad y los ataques de pánico. Enfrentar los miedos de cara y atravesarlos es lo único que los hará desaparecer. Si los evitamos o los ignoramos se harán más fuertes y nos dominarán.
  • Cómo dejarse apoyar por familiares, personas más cercanas y hacerles partícipes de todo el proceso.
  • Desarrollar herramientas para enfrentar de la manera más serena posible las visitas médicas y los resultados.

Pasar por una situación como la que ha contado esta paciente es duro y te cambia la vida, la forma de ver el mundo y la forma en cómo una persona se ve a sí misma. La terapia psicológica puede acompañar en todo el proceso y facilitar que la adaptación sea lo menos agresiva posible.

Si conoces a alguien a quien pueda ayudar este post, que tenga miedo a la enfermedad, miedo a sufrir, compártelo. Muchas veces conocer lo que han hecho otras personas en situaciones similares, anima a buscar ayuda profesional para intentar mejorar dicha situación y así tener una mejor calidad de vida.

Tú psicóloga en Murcia. Araceli González.

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