¿Cómo sería tu vida si dejaras de quejarte?

¿Cómo sería tu vida si dejaras de quejarte?

Si te paras un momento a observar tu entorno, las personas con las que más tiempo pasas, las noticias de la tele, programas de tertulia, etc. ¿Cuántos momentos de queja puedes detectar?

La queja se está convirtiendo en un comportamiento banal al que no damos ninguna importancia, y la tiene sin ninguna duda.

Nos quejamos del trabajo, de lo que nos dice el/la jefe/a, cuando tenemos que esperar, si algo no nos parece bien del/a otro/a aunque no vaya con nosotros/as, etc. Es como si estuviésemos esperando la oportunidad de quejarnos y no pudiésemos dejarla escapar.

 La queja es un discurso interno (lo que nos decimos a nosotros mismos) o externo (lo que les contamos a otros), que se trasmite con la intención de expresar, aliviar un malestar, dolor, sufrimiento o con la intención de criticar algo o a alguien. Blog de psicología Area Humana.

¿Alguna vez te has parado a pensar cuando tiempo al día te pasas quejándote? ¿Y si la queja verdaderamente es necesaria o importante?

La mayoría de las veces solo sirve para desahogarse o “atacar” a otra persona y si mantiene en el tiempo, se convierte en un comportamiento negativo que dificulta las relaciones.

Quejarse no cambia las situaciones, tampoco a las personas ni a las cosas, tan solo informa de que la realidad no nos agrada y nos bloquea para ver otra perspectiva. Blog de La Mente es Maravillosa.

Así son las personas que tiene la queja asumida como su modo de comunicación:

  • Suelen ser negativas.
  • Hacen reproches y críticas continuamente y se involucran poco en buscar soluciones ante los problemas de los que se quejan.
  • Les faltan habilidades de empatía e inteligencia emocional.
  • De cualquier comentario pueden sacar un “pero”, son inconformistas. No disfrutan de nada porque casi nada les parece bien.
  • Suelen acusar a otros/as de lo que les pasa, asumen que no son responsables de su propia vida.
  • La queja continua impide ver otras perspectivas o el desarrollo personal, laboral o social.
  • No suelen caer bien o cansan a los demás.

La queja continua nos convierte en víctimas de nosotros/as mismos/as.

Si te identificas con alguno de estos puntos, ¿Cómo sería tu vida si dejaras de quejarte?

Deja de quejarte y actúa

La queja continua genera malestar y un diálogo interno sobre aquello que no nos gusta o nos parece mal y que perdura en el tiempo. Muchas veces se espera que las cosas cambien por el mero hecho de quejarnos, pero nada ocurre si no cambiamos desde dentro, sin excusas y sin esperar que los/as otros/as o el exterior sean los que modifiquen nuestro propio mundo.

Qué se puede hacer para salir de la queja:

  • Conocer tu forma de pensar, a qué cosas le das importancia y como es tu punto de vista. Conocer tus pensamientos negativos y creencias irracionales, ayudará a poder cambiarlos de forma fácil. Muchas veces nos vamos a los extremos olvidando que hay muchas posibilidades válidas en medio.
  • Antes de dar una queja, evalúa si va a cambiar en algo la situación o si suma algo de positivo para encontrar una solución. Si la respuesta es no, mejor no digas lo que piensas.
  • Practica la tolerancia y empatía. Intenta entender lo que ocurre y los motivos. Ponernos en lugar del otro ayuda a entender que pasa y verlo desde otra perspectiva.
  • Si no puede evitar quejarte, hazlo, pero a continuación escribe cinco posibles soluciones o reacciones reales de aquello por lo que te estas quejando.
  • Al final del día, antes de dormir, reflexionar sobre aquellas cosas que nos han hecho sentir bien, por pequeñas que sean. Aprender a apreciar los buenos momentos ayuda a ser un poco más flexible.
  • Asume tu responsabilidad y actúa. Los/as demás no pueden cambiar aquello que depende de nosotros/as mismos/as.
  • Cuida tu forma de hablar, el tono, como se dicen las cosas.
  • Intenta estar sin quejarte varios días, intentando estar tranquilo/a. Te darás cuenta de que hay otra realidad mucho más placentera y fluida.

Dejar de quejarse no es fácil, requiere mucho esfuerzo y constancia. Como todo crecimiento personal conlleva un cambio de hábitos, forma de ser, de pensar y relacionarnos con el mundo.

Las quejas deben ser puntuales, de desahogo y funcionales. Quejarnos de forma continua nos hace infelices.

Araceli González. Tu psicóloga en Murcia.

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